domingo, 16 de octubre de 2011

¡ELEMENTAL, QUERIDO WATSON!


Las partículas elementales son aquellas que hoy en día se consideran los ladrillos básicos de la materia. Es decir, aquellas partículas que no se pueden descomponer en otras más pequeñas. Ya en la antigua Grecia, grandes filósofos como Demócrito, postularon que la materia debía estar formada por unidades indivisibles que llamaron átomos (es decir, sin partes). No sería hasta principios del siglo XIX, cuando Dalton imaginó la materia formada por lo que hoy conocemos como átomos. Sin embargo, unos cien años más tarde, se descubrió que estos átomos no eran tan indivisibles, sino que estaban formados por partículas con carga eléctrica.

Las nuevas partículas elementales pasaron a ser el electrón, el protón y (más tarde) el neutrón. El posterior estudio del núcleo atómico desveló que ni estas partículas eran tan elementales ni tan poco numerosas. La lista empezó a crecer: hadrones, mesones, bariones, gluones y toda una serie de partículas exóticas de vida efímera y costumbres dudosas (gente de mala vida) aparecían en ella.

Y de nuevo se vio que se podía simplificar y agrupar todas estas nuevas partículas constituyentes de la materia en dos grupos: seis leptones (como el electrón y el escurridizo pero veloz neutrino) y seis quarks (a saber: arriba, abajo, top, bottom, encanto y extraño). A estos ya sólo resta sumarles los bosones, es decir, las partículas elementales responsables de cada una de las cuatro fuerzas fundamentales del Universo (como los fotones).

La nueva Teoría de Cuerdas nos viene a decir que estas últimas tampoco son partículas puntuales ni elementales, sino distintos modos de vibración de unas estructuras energéticas llamadas cuerdas (ya estamos otra vez en la cuerda floja). Parece ser que esa evidencia cristalina para Sherlock Holmes no es aplicable al mundo de lo más pequeño. ¿Llegaremos a encontrar ese ladrillo básico que lo forma todo? O a lo mejor, las partículas subatómicas son como unas muñecas rusas sin fin, donde siempre encuentras dentro otra más pequeña.

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