Seguro que la infinidad de seguidores que tiene este interesantísimo y entretenidísimo Blog echaba de menos una entrada en el mes de diciembre de 2011, antes de despedir tan, digamos, extraño año. Pero es que, como todo en ésta, nuestra percepción del universo, estábamos evolucionando. O ¿revolucionando?
En fin, un blog sólo puede evolucionar si se le añaden entradas, colaboradores, seguidores o cambiando su apariencia. Y como en los tres primeros puntos no ha habido tal cambio, pues ha cambiado su apariencia. Más acuosa. Más invernal.
Hace un par de meses nos abandonó Lynn Margulis. Una gran pérdida para los neodarwinistas que prefieren pensar que la evolución y la diversidad de la vida en el planeta Tierra se ha debido a la cooperación entre distintas especies, en lugar de a la feroz competencia, algo que nos conculcan desde pequeños a todos los seres ¿humanos? Solamente por la belleza de la palabra con que describe la teoría Lynn Margulis, ya debería de ser de obligatoria divulgación: Simbiogénesis.
Otra teoría a la que mostró su apoyo fue la propuesta por James Lovelock. La teoría de Gaia. Según esta teoría, la Tierra en su conjunto, se autorregularía para permitir la existencia de la vida, modificando el entorno fisicoquímico, facilitando la existencia de diferentes tipos de vida. Es decir, que aunque los humanos creemos que estamos destruyendo el planeta, lo único que estamos haciendo es destruirnos a nosotros mismos. Porque a las nuevas condiciones fisicoquímicas a las que estamos llevando nuestro entorno, siendo perjudiciales para nosotros, favorecerán a otra especie o especies, que serán los nuevos dominadores del planeta, hasta que desaparezcan fruto de su propio éxito o que una nueva hecatombe, ya sea la caída de un meteorito, otro cambio climático producido por ellos mismos o por el Sol, o la misma deriva continental, vuelva a suceder.
Para entonces, todos nosotros ya estaremos con Lynn Margulis y seguiremos formando polvo de estrellas.