viernes, 30 de diciembre de 2011

RE-VOLUCION

Seguro que la infinidad de seguidores que tiene este interesantísimo y entretenidísimo Blog echaba de menos una entrada en el mes de diciembre de 2011, antes de despedir tan, digamos, extraño año. Pero es que, como todo en ésta, nuestra percepción del universo, estábamos evolucionando. O ¿revolucionando?

En fin, un blog sólo puede evolucionar si se le añaden entradas, colaboradores, seguidores o cambiando su apariencia. Y como en los tres primeros puntos no ha habido tal cambio, pues ha cambiado su apariencia. Más acuosa. Más invernal.

Hace un par de meses nos abandonó Lynn Margulis. Una gran pérdida para los neodarwinistas que prefieren pensar que la evolución y la diversidad de la vida en el planeta Tierra se ha debido a la cooperación entre distintas especies, en lugar de a la feroz competencia, algo que nos conculcan desde pequeños a todos los seres ¿humanos? Solamente por la belleza de la palabra con que describe la teoría Lynn Margulis, ya debería de ser de obligatoria divulgación: Simbiogénesis.

Otra teoría a la que mostró su apoyo fue la propuesta por James Lovelock. La teoría de Gaia. Según esta teoría, la Tierra en su conjunto, se autorregularía para permitir la existencia de la vida, modificando el entorno fisicoquímico, facilitando la existencia de diferentes tipos de vida. Es decir, que aunque los humanos creemos que estamos destruyendo el planeta, lo único que estamos haciendo es destruirnos a nosotros mismos. Porque a las nuevas condiciones fisicoquímicas a las que estamos llevando nuestro entorno, siendo perjudiciales para nosotros, favorecerán a otra especie o especies, que serán los nuevos dominadores del planeta, hasta que desaparezcan fruto de su propio éxito o que una nueva hecatombe, ya sea la caída de un meteorito, otro cambio climático producido por ellos mismos o por el Sol, o la misma deriva continental, vuelva a suceder.

Para entonces, todos nosotros ya estaremos con Lynn Margulis y seguiremos formando polvo de estrellas.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

DE UN TIEMPO A ESTA PARTE (II)

Uno de los principales problemas con los que se encontró Charles Darwin para la aceptación de su teoría de la evolución entre sus colegas científicos era una cuestión de tiempo. Mejor dicho, de falta de tiempo.

Un par de siglos antes, el arzobispo Ussher, tras un estudio concienzudo de la Biblia, comunicó que la Tierra tenía poco más de 4.000 años. Una cantidad considerable para una vida humana, pero comprensible, aunque evidentemente insuficiente para justificar los procesos geológicos que pronto empezarían a estudiarse. Esta cifra fue rápidamente aumentando (aún con el riesgo de herejía y excomunión por quienes iban superando esos 4.000 años bíblicos) y, a finales del siglo XIX Lord Kelvin (contemporáneo de Darwin) la situó en unos 100 millones de años. La diferencia era enorme pero seguía siendo insuficiente para justificar la teoría de la Selección Natural. Tuvo que descubrirse la radiactividad para llegar a mediados del siglo XX a la que se considera hoy en día la edad de la Tierra, unos 4.500 millones de años.

A esta escala de tiempo geológico se la conoce también como tiempo profundo (“deep time”). Fue un proceso largo y complicado para el hombre asumir que había transcurrido mucho más tiempo para el Universo del que eramos capaces de imaginar. Y es que para la Naturaleza, el tiempo de una vida humana no es más que un suspiro. Pero claro, fabricar estrellas y modelar planetas (algunos de ellos con una gran variedad de seres vivos) no es algo que se pueda hacer en un rato.


domingo, 13 de noviembre de 2011

LA EVOLUCION ES LA SOLUCION

La teoría de la evolución de Darwin, nos abrió los ojos respecto al modo de como los seres vivos se habían adaptado al medio donde viven, cambiante en todo momento, aunque muchas veces no lo notemos a escala de tiempo humana. Pero incluso a fecha de hoy, no hemos sabido o no nos hemos puesto de acuerdo en los mecanismos que inducen o provocan la evolución de una especie, para convertirla en otra o mejorarla. La única evolución que hemos visto a nuestra escala de tiempo, a parte de la de los Pokemon, es la tecnológica. Pero esa no esta marcada por el ADN si no por el DINERO.

Watson y Crick descubrieron en 1952 la estructura molecular del ADN, lo que bastantes años, estudios e investigaciones después nos ha llevado a conocer el genoma humano. Es decir, el “mapa” de nuestros genes. Todos los seres vivos tienen esta molécula de ADN en sus o su célula. Casi todo el espectro de la investigación científica admite que es en el ADN donde están las claves para que los seres vivos hayan evolucionado como lo han hecho y para que lo hagan en un futuro. La discusión es, cómo se hace.

Y las discusiones subieron de tono entre dos darwinistas que no coincidían en el mecanismo de la evolución. Stephen Gould (que incluso ha salido en los Simpson) y Richard Dawkins. Ambos parten de la idea de que para que haya un cambio evolutivo, tiene que haber un cambio brusco y no paulatino en el gen que produce ese cambio. Pero mientras el primero habla de la relación del medio donde se habita con la evolución de los genes, para adaptarse a ese medio, el segundo habla de los genes como si fuesen “entes” que por si solos controlasen los cambios a su libre albedrío. Desafortunadamente, tuvo que llegar la muerte del primero para que se reconciliasen y dejasen de discutir entre ellos.

¿Qué gen evolucionaría en Stephen Gould para querer reconciliarse con Dawkins al final de sus días? O quizá es que los sentimientos humanos, que nos diferencian del resto de las especies de este planeta, no están descritos en el genoma y por el contrario sí lo están en eso que los humanos hemos dado en llamar conciencia.

sábado, 5 de noviembre de 2011

ESAS HELADAS PARTÍCULAS FANTASMA

De todas las partículas elementalesque comentaba en una entrada anterior hay una especialmentefascinante para los físicos. Esta partícula es el neutrino.
Para empezar no existe un único tipode neutrino sino que se encuentran tres, cada uno de ellos con unacaracterística diferente que se denomina sabor. Como si se tratasede helados, tenemos neutrinos de tres familias o sabores diferentes:el neutrino electrónico, el neutrino muónico y el neutrinotautónico. Es más, son capaces de cambiar aleatoriamente de saboren un proceso que se denomina “oscilación de neutrinos”, por loque los neutrinos que nos llegan provenientes del Sol (que deberíanser electrónicos), están distribuidos probabilísticamente porigual entre los tres sabores.


Otra de sus peculiares característicases que estas partículas no tienen carga eléctrica y apenas tienenmasa. De hecho tienen tan poca masa que apenas interaccionan con elresto de la materia. Esto hace que, como si fueran partículasespectrales, miles de millones de neutrinos atraviesen nuestroplaneta y a nosotros mismos cada día, sin darnos la más mínimacuenta. Y son rápidos, vaya si lo son. Tanto, que en una de las últimasmediciones de su velocidad, esta era superior a la de la luz. Puede ser unerror de medición, pero de demostrarse la existencia de estosneutrinos super-lumínicos (casi tan rápidos como Superman oSuper-ratón) pondría patas arriba la teoría de la Relatividad deEinstein.

Estas partículas, como heladaspartículas espectrales, son dificilísimas de detectar. Pero elfísico aragonés Carlos Pobes se ha propuesto encontrarlos. Yemulando a Scott y Amundsen acaba de emprender una aventura que lellevará a pasar un año entero en la Antártida con todo su largo yoscuro invierno. Allí vigilará una de las mayores trampas paraneutrinos de nuestro planeta. Un gigantesco cubo de hieloultra-transparente que espera atrapar algunas de esas heladas partículas fantasma.

En este blog podeis seguir su aventurapaso a paso: www.eldiamaslargodemivida.com



lunes, 24 de octubre de 2011

LAS MATEMATICAS, NO ENGAÑAN

Todas y cada una de las culturas que han existido, existen y existirán en nuestro planeta tiene una cosa en común. Las matemáticas. Hablarán otros idiomas, producirán y escucharan otro tipo de música, adorarán a diferentes dioses, pero 1 más 1 son 2 en todas ellas.

Estas mismas matemáticas aplicadas en la física teórica, han llegado a la conclusión, de que existen otros universos paralelos al nuestro, que se crearon al mismo tiempo que el nuestro y que están más allá de los 13700 millones de años luz que ocupa nuestro Universo. Esto es lo que se llama Multiverso. A su vez existen agrupaciones de distintos Multiversos en los que las constantes físicas y las partículas que los componen y de las que nos habló EnEfecto Fotoeléctrico en este mismo blog, pueden ser distintas. Es decir, existiría un Multiverso de Multiversos separados unos de otros.

Lo más sorprendente, es la aplicación de la física cuántica para explicar la existencia de Universos paralelos a nuestro alrededor que no percibimos. Esta teoría habla de probabilidades. Es decir, si tiramos un dado, nuestra percepción nos dirá que, por ejemplo, ha salido un 3. Pero la física cuántica dice que saldrán los 6 posibles valores a la vez. Y que habrá salido una cara del dado en 6 diferentes Universos paralelos.

O sea, que yo estoy escribiendo esto en un Universo y en otro Universo paralelo habré escrito otra entrada distinta sobre este mismo tema en este mismo blog. 

Ved está expliación y pensad si realmente he escrito otra entrada sobre las matemáticas, dios y el universo en este Universo o en uno paralelo.



viernes, 21 de octubre de 2011

SI DIOS EXISTE, ES MATEMATICO

¿En qué coinciden todas y cada una de las culturas que habitan, habitaron y habitarán este planeta? En las matemáticas. En todas ellas 1 más 1 siempre son 2. Bueno, menos en las matemáticas aplicadas en la economía. Todo lo demás puede ser diferente en dos culturas distintas. Idioma, música, creencias religiosas, leyes, etc.

Pensando en como darnos a conocer a posibles entidades inteligentes más allá de nuestro planeta y Sistema Solar, lo más lógico sería utilizando las matemáticas. Estas mismas matemáticas son utilizadas en las diferentes teorías físicas que intentan explicar lo que nos rodea. Y algunos físicos teóricos, con ayuda de complicadísimas fórmulas matemáticas, han llegado a la conclusión de que no hace falta mandar mensajes al universo y esperar a que nos contesten para asegurar que existe vida en otros planetas. Estamos rodeados de otros yos, que no vemos en nuestra única realidad lineal.

Se basan en que nuestro universo se creó hace unos 13700 millones de años en una explosión gigantesca llamada Big Bang. Hasta ahora se creía que nada se podía desplazar más rápido que la luz, así que la luz sólo podría "iluminar" un espacio de 13700 millones de años luz. Pero ¿y el resto? ¿Qué hay más allá de este, nuestro Universo de 13700 millones de años luz? Pues otros espacios, otros universos que se crearon en el mismo Big Bang u otros similares y que en conjunto forman el Multiverso

Según las leyes de la física cuántica, que nos habla principalmente de probabilidades, algunos de esos Universos paralelos son iguales entre sí, porque en su creación han participado las mismas leyes físicas y la misma cantidad de materia. Habría otros Universos en el que las leyes físicas variarían. Pero los Multiversos similares habrían tenido una evolución similar, lo que implica que, en otro Universo existe otro yo idéntico que ha vivido otra vida diferente. Es decir, existe vida en otros planetas. Al menos, en otras Tierras de otros Universos.

Todo esto, es demostrable matemáticamente. Así que, si dios existe…..

domingo, 16 de octubre de 2011

¡ELEMENTAL, QUERIDO WATSON!


Las partículas elementales son aquellas que hoy en día se consideran los ladrillos básicos de la materia. Es decir, aquellas partículas que no se pueden descomponer en otras más pequeñas. Ya en la antigua Grecia, grandes filósofos como Demócrito, postularon que la materia debía estar formada por unidades indivisibles que llamaron átomos (es decir, sin partes). No sería hasta principios del siglo XIX, cuando Dalton imaginó la materia formada por lo que hoy conocemos como átomos. Sin embargo, unos cien años más tarde, se descubrió que estos átomos no eran tan indivisibles, sino que estaban formados por partículas con carga eléctrica.

Las nuevas partículas elementales pasaron a ser el electrón, el protón y (más tarde) el neutrón. El posterior estudio del núcleo atómico desveló que ni estas partículas eran tan elementales ni tan poco numerosas. La lista empezó a crecer: hadrones, mesones, bariones, gluones y toda una serie de partículas exóticas de vida efímera y costumbres dudosas (gente de mala vida) aparecían en ella.

Y de nuevo se vio que se podía simplificar y agrupar todas estas nuevas partículas constituyentes de la materia en dos grupos: seis leptones (como el electrón y el escurridizo pero veloz neutrino) y seis quarks (a saber: arriba, abajo, top, bottom, encanto y extraño). A estos ya sólo resta sumarles los bosones, es decir, las partículas elementales responsables de cada una de las cuatro fuerzas fundamentales del Universo (como los fotones).

La nueva Teoría de Cuerdas nos viene a decir que estas últimas tampoco son partículas puntuales ni elementales, sino distintos modos de vibración de unas estructuras energéticas llamadas cuerdas (ya estamos otra vez en la cuerda floja). Parece ser que esa evidencia cristalina para Sherlock Holmes no es aplicable al mundo de lo más pequeño. ¿Llegaremos a encontrar ese ladrillo básico que lo forma todo? O a lo mejor, las partículas subatómicas son como unas muñecas rusas sin fin, donde siempre encuentras dentro otra más pequeña.