lunes, 24 de octubre de 2011

LAS MATEMATICAS, NO ENGAÑAN

Todas y cada una de las culturas que han existido, existen y existirán en nuestro planeta tiene una cosa en común. Las matemáticas. Hablarán otros idiomas, producirán y escucharan otro tipo de música, adorarán a diferentes dioses, pero 1 más 1 son 2 en todas ellas.

Estas mismas matemáticas aplicadas en la física teórica, han llegado a la conclusión, de que existen otros universos paralelos al nuestro, que se crearon al mismo tiempo que el nuestro y que están más allá de los 13700 millones de años luz que ocupa nuestro Universo. Esto es lo que se llama Multiverso. A su vez existen agrupaciones de distintos Multiversos en los que las constantes físicas y las partículas que los componen y de las que nos habló EnEfecto Fotoeléctrico en este mismo blog, pueden ser distintas. Es decir, existiría un Multiverso de Multiversos separados unos de otros.

Lo más sorprendente, es la aplicación de la física cuántica para explicar la existencia de Universos paralelos a nuestro alrededor que no percibimos. Esta teoría habla de probabilidades. Es decir, si tiramos un dado, nuestra percepción nos dirá que, por ejemplo, ha salido un 3. Pero la física cuántica dice que saldrán los 6 posibles valores a la vez. Y que habrá salido una cara del dado en 6 diferentes Universos paralelos.

O sea, que yo estoy escribiendo esto en un Universo y en otro Universo paralelo habré escrito otra entrada distinta sobre este mismo tema en este mismo blog. 

Ved está expliación y pensad si realmente he escrito otra entrada sobre las matemáticas, dios y el universo en este Universo o en uno paralelo.



viernes, 21 de octubre de 2011

SI DIOS EXISTE, ES MATEMATICO

¿En qué coinciden todas y cada una de las culturas que habitan, habitaron y habitarán este planeta? En las matemáticas. En todas ellas 1 más 1 siempre son 2. Bueno, menos en las matemáticas aplicadas en la economía. Todo lo demás puede ser diferente en dos culturas distintas. Idioma, música, creencias religiosas, leyes, etc.

Pensando en como darnos a conocer a posibles entidades inteligentes más allá de nuestro planeta y Sistema Solar, lo más lógico sería utilizando las matemáticas. Estas mismas matemáticas son utilizadas en las diferentes teorías físicas que intentan explicar lo que nos rodea. Y algunos físicos teóricos, con ayuda de complicadísimas fórmulas matemáticas, han llegado a la conclusión de que no hace falta mandar mensajes al universo y esperar a que nos contesten para asegurar que existe vida en otros planetas. Estamos rodeados de otros yos, que no vemos en nuestra única realidad lineal.

Se basan en que nuestro universo se creó hace unos 13700 millones de años en una explosión gigantesca llamada Big Bang. Hasta ahora se creía que nada se podía desplazar más rápido que la luz, así que la luz sólo podría "iluminar" un espacio de 13700 millones de años luz. Pero ¿y el resto? ¿Qué hay más allá de este, nuestro Universo de 13700 millones de años luz? Pues otros espacios, otros universos que se crearon en el mismo Big Bang u otros similares y que en conjunto forman el Multiverso

Según las leyes de la física cuántica, que nos habla principalmente de probabilidades, algunos de esos Universos paralelos son iguales entre sí, porque en su creación han participado las mismas leyes físicas y la misma cantidad de materia. Habría otros Universos en el que las leyes físicas variarían. Pero los Multiversos similares habrían tenido una evolución similar, lo que implica que, en otro Universo existe otro yo idéntico que ha vivido otra vida diferente. Es decir, existe vida en otros planetas. Al menos, en otras Tierras de otros Universos.

Todo esto, es demostrable matemáticamente. Así que, si dios existe…..

domingo, 16 de octubre de 2011

¡ELEMENTAL, QUERIDO WATSON!


Las partículas elementales son aquellas que hoy en día se consideran los ladrillos básicos de la materia. Es decir, aquellas partículas que no se pueden descomponer en otras más pequeñas. Ya en la antigua Grecia, grandes filósofos como Demócrito, postularon que la materia debía estar formada por unidades indivisibles que llamaron átomos (es decir, sin partes). No sería hasta principios del siglo XIX, cuando Dalton imaginó la materia formada por lo que hoy conocemos como átomos. Sin embargo, unos cien años más tarde, se descubrió que estos átomos no eran tan indivisibles, sino que estaban formados por partículas con carga eléctrica.

Las nuevas partículas elementales pasaron a ser el electrón, el protón y (más tarde) el neutrón. El posterior estudio del núcleo atómico desveló que ni estas partículas eran tan elementales ni tan poco numerosas. La lista empezó a crecer: hadrones, mesones, bariones, gluones y toda una serie de partículas exóticas de vida efímera y costumbres dudosas (gente de mala vida) aparecían en ella.

Y de nuevo se vio que se podía simplificar y agrupar todas estas nuevas partículas constituyentes de la materia en dos grupos: seis leptones (como el electrón y el escurridizo pero veloz neutrino) y seis quarks (a saber: arriba, abajo, top, bottom, encanto y extraño). A estos ya sólo resta sumarles los bosones, es decir, las partículas elementales responsables de cada una de las cuatro fuerzas fundamentales del Universo (como los fotones).

La nueva Teoría de Cuerdas nos viene a decir que estas últimas tampoco son partículas puntuales ni elementales, sino distintos modos de vibración de unas estructuras energéticas llamadas cuerdas (ya estamos otra vez en la cuerda floja). Parece ser que esa evidencia cristalina para Sherlock Holmes no es aplicable al mundo de lo más pequeño. ¿Llegaremos a encontrar ese ladrillo básico que lo forma todo? O a lo mejor, las partículas subatómicas son como unas muñecas rusas sin fin, donde siempre encuentras dentro otra más pequeña.

sábado, 15 de octubre de 2011

LOS PAPARAZZIS CELESTIALES

Desde Platón, pasando por los más diversos filósofos, hasta llegar a la más reciente de las religiones, todos nos han hablado y nos hablan del alma, intentando explicar su existencia e incluso su presencia física. Hubo quien hace un siglo la mesuró en 21 gramos.
Pero hete aquí que la unión de varias entidades científicas dedicadas a la observación y estudio del cosmos nos han dado un nuevo significado.
ALMA son las iniciales en inglés de la “gran serie milimétrica/submilimétrica de Atacama”. Para los simples mortales (con alma o sin ella) es el mayor conjunto de telescopios que observan el frío universo. Van a ser 66 antenas “fotografiando” el espacio y recogiendo información de emisiones de longitudes de onda entre 0.3 y 3.6 mm, con el fin de conocer más del universo frío, el gas molecular y el polvo cósmico.
Cuando se finalice, estará situado en una planicie a 5000 metros sobre el nivel del mar en Atacama, Chile. En estos momentos sólo hay 16 antenas operativas, pero uno se puede imaginar ese gran bosque de antenas móviles de 12 metros de diámetro, cuál poblado de los Pitufos, habitado por pitufos inteligentes con gafas, mandando la información que han recogido en el supercomputador a los Papa Pitufo, que están sentados en sus despachos estudiando los datos recogidos por las antenas en Atacama. Se los puede uno imaginar como los redactores de las revistas del corazón, esperando las fotos enviadas por los paparazzis de alguna o algún famoso. Pero en este caso, lo que hagan con las imágenes, no será pasarles el photoshop, sino sacar la información necesaria, para corroborar sus hipótesis, o para refutarlas. Lo cuál les dará más trabajo siguiendo su instinto científico.
Si queréis tener más información sobre ALMA, podéis visitar la Web de la ESO. No la que estudiasteis o estáis estudiando, sino la del Observatorio Europeo Austral

http://www.eso.cl/

domingo, 9 de octubre de 2011

TAN LEJOS Y TAN DEPRISA


No deja de ser curioso cómo, el último Nobel de Física se debe a un experimento que obtuvo el resultado contrario a lo esperado. Lo cierto es, que no es habitual que las grandes y prestigiosas revistas de comunicación científica publiquen artículos de experimentos cuyos resultados no concuerdan con las expectativas. Y sin embargo suelen ser precisamente este tipo de experiencias las que obligan a los científicos a replantearse la interpretación del mundo que nos rodea.
Esto mismo es lo que les sucedió en la década de los 90 del siglo XX a los tres astrofísicos recientemente premiados: Perlmutter, Riess y Schmidt. Diseñaron un sofisticado experimento midiendo la luz de las supernovas más lejanas que pudieron encontrar, para demostrar que la expansión del Universo después del Big Bang (la Gran Explosión, vaya) se estaba frenando. Cómo no iba a ser así existiendo una fuerza de alcance casi infinito como la Gravedad y responsable de que todos los cuerpos que tuvieran masa se atrajeran mutuamente. Pues va y resulta que no. Que para nada. Que todo se aleja de todo y cada vez más rápido. Que vaya usted a saber a dónde vamos a llegar.
Además, no se sabe la causa de eso que describen como la expansión acelerada del Universo. Pero como debe existir una interacción que nos aleje de todo cada vez más lejos y más deprisa, y no se puede detectar, le han echado la culpa a la energía oscura (la energía también se puede pasar al Lado Oscuro de la Fuerza como en Star Wars).
Equivoquémonos pues, pero sigamos aprendiendo de nuestros errores y, sobre todo, por mucho que le cueste a nuestras mentes, seamos capaces de reconocer que estamos equivocados. Puede ser el primer paso para replantearnos nuestro lugar en el mundo que nos rodea. Y es que, en la Ciencia, no existe la verdad absoluta, tan sólo diferentes miradas (más o menos acertadas) a una misma, vasta y compleja realidad.