miércoles, 16 de noviembre de 2011

DE UN TIEMPO A ESTA PARTE (II)

Uno de los principales problemas con los que se encontró Charles Darwin para la aceptación de su teoría de la evolución entre sus colegas científicos era una cuestión de tiempo. Mejor dicho, de falta de tiempo.

Un par de siglos antes, el arzobispo Ussher, tras un estudio concienzudo de la Biblia, comunicó que la Tierra tenía poco más de 4.000 años. Una cantidad considerable para una vida humana, pero comprensible, aunque evidentemente insuficiente para justificar los procesos geológicos que pronto empezarían a estudiarse. Esta cifra fue rápidamente aumentando (aún con el riesgo de herejía y excomunión por quienes iban superando esos 4.000 años bíblicos) y, a finales del siglo XIX Lord Kelvin (contemporáneo de Darwin) la situó en unos 100 millones de años. La diferencia era enorme pero seguía siendo insuficiente para justificar la teoría de la Selección Natural. Tuvo que descubrirse la radiactividad para llegar a mediados del siglo XX a la que se considera hoy en día la edad de la Tierra, unos 4.500 millones de años.

A esta escala de tiempo geológico se la conoce también como tiempo profundo (“deep time”). Fue un proceso largo y complicado para el hombre asumir que había transcurrido mucho más tiempo para el Universo del que eramos capaces de imaginar. Y es que para la Naturaleza, el tiempo de una vida humana no es más que un suspiro. Pero claro, fabricar estrellas y modelar planetas (algunos de ellos con una gran variedad de seres vivos) no es algo que se pueda hacer en un rato.


domingo, 13 de noviembre de 2011

LA EVOLUCION ES LA SOLUCION

La teoría de la evolución de Darwin, nos abrió los ojos respecto al modo de como los seres vivos se habían adaptado al medio donde viven, cambiante en todo momento, aunque muchas veces no lo notemos a escala de tiempo humana. Pero incluso a fecha de hoy, no hemos sabido o no nos hemos puesto de acuerdo en los mecanismos que inducen o provocan la evolución de una especie, para convertirla en otra o mejorarla. La única evolución que hemos visto a nuestra escala de tiempo, a parte de la de los Pokemon, es la tecnológica. Pero esa no esta marcada por el ADN si no por el DINERO.

Watson y Crick descubrieron en 1952 la estructura molecular del ADN, lo que bastantes años, estudios e investigaciones después nos ha llevado a conocer el genoma humano. Es decir, el “mapa” de nuestros genes. Todos los seres vivos tienen esta molécula de ADN en sus o su célula. Casi todo el espectro de la investigación científica admite que es en el ADN donde están las claves para que los seres vivos hayan evolucionado como lo han hecho y para que lo hagan en un futuro. La discusión es, cómo se hace.

Y las discusiones subieron de tono entre dos darwinistas que no coincidían en el mecanismo de la evolución. Stephen Gould (que incluso ha salido en los Simpson) y Richard Dawkins. Ambos parten de la idea de que para que haya un cambio evolutivo, tiene que haber un cambio brusco y no paulatino en el gen que produce ese cambio. Pero mientras el primero habla de la relación del medio donde se habita con la evolución de los genes, para adaptarse a ese medio, el segundo habla de los genes como si fuesen “entes” que por si solos controlasen los cambios a su libre albedrío. Desafortunadamente, tuvo que llegar la muerte del primero para que se reconciliasen y dejasen de discutir entre ellos.

¿Qué gen evolucionaría en Stephen Gould para querer reconciliarse con Dawkins al final de sus días? O quizá es que los sentimientos humanos, que nos diferencian del resto de las especies de este planeta, no están descritos en el genoma y por el contrario sí lo están en eso que los humanos hemos dado en llamar conciencia.

sábado, 5 de noviembre de 2011

ESAS HELADAS PARTÍCULAS FANTASMA

De todas las partículas elementalesque comentaba en una entrada anterior hay una especialmentefascinante para los físicos. Esta partícula es el neutrino.
Para empezar no existe un único tipode neutrino sino que se encuentran tres, cada uno de ellos con unacaracterística diferente que se denomina sabor. Como si se tratasede helados, tenemos neutrinos de tres familias o sabores diferentes:el neutrino electrónico, el neutrino muónico y el neutrinotautónico. Es más, son capaces de cambiar aleatoriamente de saboren un proceso que se denomina “oscilación de neutrinos”, por loque los neutrinos que nos llegan provenientes del Sol (que deberíanser electrónicos), están distribuidos probabilísticamente porigual entre los tres sabores.


Otra de sus peculiares característicases que estas partículas no tienen carga eléctrica y apenas tienenmasa. De hecho tienen tan poca masa que apenas interaccionan con elresto de la materia. Esto hace que, como si fueran partículasespectrales, miles de millones de neutrinos atraviesen nuestroplaneta y a nosotros mismos cada día, sin darnos la más mínimacuenta. Y son rápidos, vaya si lo son. Tanto, que en una de las últimasmediciones de su velocidad, esta era superior a la de la luz. Puede ser unerror de medición, pero de demostrarse la existencia de estosneutrinos super-lumínicos (casi tan rápidos como Superman oSuper-ratón) pondría patas arriba la teoría de la Relatividad deEinstein.

Estas partículas, como heladaspartículas espectrales, son dificilísimas de detectar. Pero elfísico aragonés Carlos Pobes se ha propuesto encontrarlos. Yemulando a Scott y Amundsen acaba de emprender una aventura que lellevará a pasar un año entero en la Antártida con todo su largo yoscuro invierno. Allí vigilará una de las mayores trampas paraneutrinos de nuestro planeta. Un gigantesco cubo de hieloultra-transparente que espera atrapar algunas de esas heladas partículas fantasma.

En este blog podeis seguir su aventurapaso a paso: www.eldiamaslargodemivida.com