De todas las partículas elementalesque comentaba en una entrada anterior hay una especialmentefascinante para los físicos. Esta partícula es el neutrino.
Para empezar no existe un único tipode neutrino sino que se encuentran tres, cada uno de ellos con unacaracterística diferente que se denomina sabor. Como si se tratasede helados, tenemos neutrinos de tres familias o sabores diferentes:el neutrino electrónico, el neutrino muónico y el neutrinotautónico. Es más, son capaces de cambiar aleatoriamente de saboren un proceso que se denomina “oscilación de neutrinos”, por loque los neutrinos que nos llegan provenientes del Sol (que deberíanser electrónicos), están distribuidos probabilísticamente porigual entre los tres sabores.
Otra de sus peculiares característicases que estas partículas no tienen carga eléctrica y apenas tienenmasa. De hecho tienen tan poca masa que apenas interaccionan con elresto de la materia. Esto hace que, como si fueran partículasespectrales, miles de millones de neutrinos atraviesen nuestroplaneta y a nosotros mismos cada día, sin darnos la más mínimacuenta. Y son rápidos, vaya si lo son. Tanto, que en una de las últimasmediciones de su velocidad, esta era superior a la de la luz. Puede ser unerror de medición, pero de demostrarse la existencia de estosneutrinos super-lumínicos (casi tan rápidos como Superman oSuper-ratón) pondría patas arriba la teoría de la Relatividad deEinstein.
Estas partículas, como heladaspartículas espectrales, son dificilísimas de detectar. Pero elfísico aragonés Carlos Pobes se ha propuesto encontrarlos. Yemulando a Scott y Amundsen acaba de emprender una aventura que lellevará a pasar un año entero en la Antártida con todo su largo yoscuro invierno. Allí vigilará una de las mayores trampas paraneutrinos de nuestro planeta. Un gigantesco cubo de hieloultra-transparente que espera atrapar algunas de esas heladas partículas fantasma.
En este blog podeis seguir su aventurapaso a paso: www.eldiamaslargodemivida.com

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