Que nuestra percepción del tiempo es relativa es algo que todo el mundo conoce. No hay más que ver lo rápidos que se pasan los dos meses de verano y lo interminable que puede llegar a ser una clase de 55 minutos (no de CMC, claro). Lo que no todo el mundo sabe, es que una de las consecuencias de la teoría de la relatividad de Albert Einstein es que la medición del tiempo (esto es, el tiempo en sí mismo) también es relativa. Y que depende fundamentalmente de la velocidad a la que se mueve el reloj que lo mide.
De hecho, si tuvisemos dos relojes, uno de ellos quieto y el otro emprendiese un viaje desplazándose casi tan rápido como la luz, cuando volvieran a encontarse habría transcurrido mucho más tiempo para el primero que para el reloj viajero (el turismo es un gran invento). El viaje al futuro es un hecho. Tan sólo tenemos que agenciarnos una nave espacial como las de Star Trek (¿venderán alguna en eBay?). Y es que, parece ser que el tiempo y el espacio son como dos caras de una misma moneda. Si quieres saber algo más sobre viajes en el tiempo, te recomiendo el libro de Stephen Hawking "Brevísima historia del tiempo". Y si quieres pasar un buen rato puedes ver la película de culto "Donnie Darko" de Richard Kelly. Pero ya lo dijo Albert Einstein: mejor no pensar en el futuro porque llega muy pronto...
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